Historia
junio 30, 2026

Shell planea iniciar producción de gas en el campo Loran-Manatee para 2027

La petrolera Shell tiene como objetivo comenzar la producción de gas natural en el yacimiento transfronterizo de Loran-Manatee, compartido entre Venezuela y Trinidad y Tobago, para el año 2027. La compañía busca acelerar los proyectos de gas para satisfacer la demanda de Trinidad y ha incrementado la capacidad del gasoducto que transportará el recurso.

Shell y las autoridades de Trinidad y Tobago y Venezuela coinciden en que el objetivo es iniciar la producción de gas natural en el campo marino Loran-Manatee alrededor de 2027, con el primer gas procedente principalmente del segmento Manatee, del lado trinitense. Todas las coberturas destacan que se trata de un yacimiento transfronterizo compartido entre Venezuela y Trinidad y Tobago, y que Shell ya ha ampliado la capacidad del gasoducto que llevará el gas hacia Trinidad, superando los planes iniciales para poder alimentar proyectos de gas natural licuado y petroquímicos. También concuerdan en que aún no se ha tomado una decisión final de inversión sobre el desarrollo completo del lado venezolano, por lo que el cronograma pleno del proyecto seguirá dependiendo de autorizaciones regulatorias y decisiones de capital adicionales.

En cuanto al contexto, tanto medios de oposición como alineados con el gobierno coinciden en que este proyecto se enmarca en los esfuerzos regionales por reactivar y acelerar la explotación de gas en la fachada atlántica venezolana y trinitense, aprovechando la infraestructura ya instalada en Trinidad y Tobago. Señalan que Loran-Manatee es visto por Shell y por ambas naciones como un recurso clave para reforzar la seguridad energética de Trinidad y sostener la cadena de valor del gas, incluido el GNL y la petroquímica, mientras Venezuela busca monetizar sus reservas costa afuera bajo condiciones de sanciones y marcos de licencias internacionales. En ambos enfoques se presenta a Shell como operador principal del lado trinitense, articulando coordinación con la Compañía Nacional de Gas de Trinidad y con las entidades estatales venezolanas para ajustar ingeniería, capacidad de transporte y plazos a fin de cumplir la meta de producción en 2027.

Áreas de desacuerdo

Enfoque sobre riesgos y retrasos. Los medios de oposición subrayan la incertidumbre que rodea la falta de una decisión final de inversión en el lado venezolano, sugiriendo que las sanciones, la inestabilidad regulatoria y la gestión de PDVSA podrían generar retrasos adicionales y limitar los beneficios para Venezuela. Los medios alineados con el gobierno, en cambio, minimizan estos riesgos y presentan el calendario de 2027 como una meta alcanzable, enfatizando la voluntad política y la coordinación diplomática con Trinidad y Shell para sortear obstáculos regulatorios y financieros.

Beneficios económicos y reparto de ganancias. La cobertura de oposición tiende a cuestionar cuánto de la renta gasífera quedará realmente en Venezuela, señalando que la infraestructura clave y la monetización principal estarán del lado de Trinidad, lo que podría dejar al Estado venezolano con una fracción menor del valor agregado. Los medios cercanos al gobierno destacan el potencial de nuevas divisas, empleos y transferencia tecnológica, y presentan el acuerdo como un ejemplo de cooperación energética beneficiosa para ambos países, resaltando que Venezuela agrega valor al poner en producción reservas antes estancadas.

Lectura política y diplomática. Para la oposición, el proyecto se interpreta como una muestra de dependencia de socios externos y de la incapacidad del gobierno para desarrollar por sí mismo sus recursos gasíferos, además de un caso donde Caracas se ve forzada a adaptarse a marcos de licencias y condiciones impuestas desde el exterior. En la prensa oficialista se enfatiza, por el contrario, la capacidad del gobierno para tejer alianzas estratégicas con Trinidad y con grandes petroleras como Shell, presentando el avance en Loran-Manatee como un éxito de la diplomacia energética y una señal de apertura gradual pese al régimen de sanciones.

Impacto estructural en el sector gasífero. Fuentes opositoras suelen describir Loran-Manatee como un proyecto importante pero insuficiente para revertir el deterioro estructural del sector de hidrocarburos venezolano, insistiendo en que sin reformas profundas en el marco legal, gobernanza de PDVSA y transparencia, el impacto será acotado y vulnerable a cambios políticos. Los medios afines al gobierno enmarcan el desarrollo del campo como un catalizador para nuevos proyectos costa afuera y como un paso concreto hacia la diversificación más allá del petróleo, argumentando que servirá de base para futuras inversiones y consolidará a Venezuela como proveedor regional de gas.

In summary, Opposition coverage tends to resaltar las incertidumbres, los riesgos de retrasos y las asimetrías económicas y políticas del proyecto Loran-Manatee para Venezuela, while Government-aligned coverage tends to presentar el cronograma de 2027 como una meta firme y el acuerdo con Shell y Trinidad como un logro diplomático y un motor de recuperación del sector gasífero.