Venezuela se encuentra entre los zapatos rotos y la banalidad del mal

Lo que ocurrió este 9 de abril en Caracas tiene varias categorías de explicaciones que muchos, después de dos décadas del mismo gobierno, no logran precisar. Empecemos por señalar que no se trata de una protesta laboral más ni de una conspiración contra la estabilidad del país. Lo que está ocurriendo es la misma manifestación del rostro criminal de este régimen: un gobierno que en la víspera ofrece promesas vacías para desmovilizar el reclamo social y horas después viola sistemáticamente los derechos constitucionales de los ciudadanos que salieron a protestar armados de gritos, consignas y la Constitución más violentada en la mano. Para entender por qué ocurre esto, por qué ocurre siempre así y por qué la gente sigue saliendo, hay que mirar más allá de lo que las cámaras capturaron.

Venezuela se encuentra entre los zapatos rotos y la banalidad del mal

TL;DR

  • El 9 de abril en Caracas, el régimen ofreció promesas vacías y reprimió protestas, violando derechos constitucionales.
  • Los trabajadores protestan por salarios ínfimos (0.40 dólares mensuales), pero continúan su labor por dignidad y utilidad.
  • La Policía Nacional Bolivariana reprimió la marcha con gas pimienta y violencia, mostrando satisfacción y banalidad del mal.
  • El gobierno anunció un aumento salarial sin detalles, demostrando un cinismo perfeccionado como mecanismo de gestión.
  • Venezuela está atrapada entre un régimen que no cae y una oposición que no se concreta, sostenida por una ciudadanía perseguida que presiona desde las calles.
  • La única salida válida es la presión social sostenida, representada por los "zapatos rotos" de los manifestantes.