Del salario al bono, del bono a la exclusión: anatomía del cinismo de Estado
El 30 de abril de 2026, la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció que el ingreso mínimo integral de los trabajadores venezolanos pasaría a 240 dólares mensuales, apartándose de esta manera del incremento del salario mínimo. Lo describió, cínicamente, como "el aumento más importante en los últimos años." Horas después, el profesor Gregorio Alfonso, presidente de la Asociación de Profesores de la Universidad Central de Venezuela, convocó una rueda de prensa para informar que de los 7.100 profesores de esa institución, 5.336 no habían recibido pago alguno de una parte de las promesas que se anunciaron. Este dato nos podría servir como muestra de lo que posiblemente ocurrió en el sistema universitario nacional, en donde cerca del 96% de los jubilados y un número desconocido del personal activo, quedó excluido. Los números provienen del registro de pagos recibidos — o no recibidos — del sistema Patria, la plataforma que el propio Estado utiliza para no enviar los fondos públicos a las universidades y, ellos distribuir unilateralmente los bonos que desde hace años sustituyeron al salario.

TL;DR
- El Estado venezolano reemplazó el salario formal por bonos discrecionales, excluyendo a muchos trabajadores, especialmente jubilados.
- Cerca del 96% de los profesores jubilados de la UCV no recibieron el bono anunciado por el gobierno.
- La política de desalarización ha reducido el salario formal de un profesor titular a 1,58 dólares mensuales.
- La exclusión del bono de reconocimiento profesional y académico elimina la universalidad del ingreso.
- La Universidad de Los Andes denunció el esquema de bonificaciones como un "fraude contra la Constitución" y "apartheid institucional".
- Los trabajadores universitarios llevan más de 1.515 días sin aumento salarial.