Sin justicia no hay transición
En Venezuela hay quienes hablan de transición como si fuera, ante todo, un problema electoral. Otros la conciben como una sucesión de fases cuidadosamente calculadas antes siquiera de comenzarla, también bajo una lógica electoral. Como si bastara con fijar una fecha, construir una candidatura o negociar condiciones mínimas para votar, incluso después de alcanzar una estabilización económica. Pero la experiencia reciente —y la historia más amplia del país— demuestra lo contrario: sin justicia independiente, no hay transición posible.

TL;DR
- La transición en Venezuela requiere justicia independiente, no solo soluciones electorales.
- El control del poder judicial ha sido priorizado sobre el control del voto por el poder político.
- La provisionalidad de la mayoría de los jueces y la politización del Tribunal Supremo de Justicia son bloqueos para la transición.
- Se necesita terminar con la provisionalidad judicial y garantizar concursos públicos, carrera judicial y estabilidad.
- Una ley de transición del Poder Judicial es necesaria para sustituir jueces provisionales y reconstruir la confianza.
- La Sala Constitucional y la Sala Electoral son puntos críticos del sistema político actual.
- La designación de magistrados en la Asamblea Nacional está sujeta a filtros políticos, impidiendo acuerdos.
- Existen dos caminos principales: recortar el mandato de los magistrados actuales o reformar el Tribunal Supremo de Justicia mediante un acuerdo político amplio.
- La verdadera transición comenzará cuando un juez pueda decidir contra el poder y permanezca en su cargo al día siguiente.