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4. Nov. 2026
Los demócratas convierten las elecciones en un cerco total contra Trump
La oposición conquistó primero la Cámara y después el Senado, dejando a Trump frente a un Congreso capaz de bloquear su agenda, abrir investigaciones y promover un juicio político.
Las elecciones de medio mandato transformaron el equilibrio de poder en Washington. Los demócratas arrebataron a los republicanos la Cámara de Representantes y, tras una primera noche todavía abierta, terminaron conquistando también el Senado. El resultado deja a Donald Trump sin el control legislativo que había utilizado para impulsar su agenda.1
La primera lectura fue la de un castigo político amplio. La oposición avanzó en distritos que Trump había ganado con holgura, retuvo escaños vulnerables y quebró bastiones republicanos en estados como Carolina del Sur y Carolina del Norte. En paralelo, el malestar económico pesó sobre el oficialismo: los sondeos citados por Reuters señalaron que tres de cada cuatro votantes estaban molestos o insatisfechos con el rumbo del país, mientras cerca del 70 % reclamaba mayores controles del Congreso sobre el presidente.1
El Senado parecía inicialmente una batalla más incierta. Los demócratas comenzaron la jornada necesitando nuevas victorias para superar la mayoría republicana, pero los triunfos en Iowa, Kansas y Texas terminaron inclinando la balanza. Las proyecciones de ABC, CNN y NBC les atribuyeron 51 escaños, una cifra suficiente para controlar la Cámara Alta.4
Ahí está la diferencia entre las dos fases del resultado: primero, una derrota republicana severa; después, un dominio legislativo completo. La nueva mayoría demócrata podrá dirigir comités, abrir investigaciones y condicionar el presupuesto. Según el balance difundido por EFE, Trump encara incluso la posibilidad de procesos de control político y destitución durante los dos años que le restan de mandato.4
El presidente conserva aliados en varios estados y el recuento aún puede modificar algunos márgenes, pero el mensaje político ya está fijado: los votantes no solo redujeron su poder, sino que entregaron a sus adversarios las herramientas para vigilarlo y bloquearlo.