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Juni 30, 2026
Fallece el histórico dirigente cubano Ramiro Valdés Menéndez
El Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, figura clave en la historia de Cuba desde 1959, falleció en La Habana a los 94 años. Valdés fue fundamental en la creación de los aparatos de seguridad e inteligencia del Estado cubano. Su muerte ha generado reacciones tanto en Cuba, donde el presidente Díaz-Canel lamentó su partida, como en el exilio y en el gobierno de Venezuela.
La muerte de Ramiro Valdés Menéndez, a los 94 años en La Habana, no solo cierra la biografía de uno de los últimos comandantes históricos de 1959: también desnuda la grieta total sobre lo que significó su poder, dentro y fuera de Cuba.
Héroe fidelísimo para La Habana y Caracas
En la narrativa oficial, Valdés es un pilar intachable de la Revolución. Medios afines lo presentan como “figura central y pilar histórico de la Revolución Cubana”, Héroe de la República y del Trabajo, con una “carrera de servicio ininterrumpido a la nación” vinculada al Moncada, el Granma y la Sierra Maestra.1
Miguel Díaz-Canel lo despidió como a un padre político: su “partida física [...] duele profundamente, como la de un padre”, subrayando su “fidelidad absoluta al liderazgo de Fidel y Raúl” y su “ejemplar consagración al servicio de la Patria”.2 Un comunicado venezolano calcó ese tono solemne, resaltando su “larga trayectoria” y una actuación “vinculada a momentos fundacionales de la vida política y social” cuya impronta “forma parte del legado histórico de Cuba”.3
Verdugo y arquitecto del miedo para la oposición
Para la prensa crítica, la misma biografía tiene otro título: “comandante histórico y artífice del aparato represor cubano”.4 Se lo recuerda como apodado “El Carnicero de Artemisa” por su papel “determinante en la construcción y acción del aparato represivo cubano” y del sistema de vigilancia que “impide a los cubanos expresarse libremente sin consecuencias”.4
Medios opositores lo describen como “el histórico represor del castrismo y hombre fuerte de la dictadura cubana”, responsable de crear la inteligencia del Estado —el célebre G2—, señalada durante décadas por “espionaje, persecución y represión contra opositores del comunismo”.5 Otro perfil subraya que fue uno de los hombres “más poderosos del aparato político y de seguridad del país”, con influencia sobre defensa, telecomunicaciones e infraestructura, y uno de los últimos grandes caciques del régimen.6
De La Habana a Caracas: aliado o virrey
Incluso Venezuela se divide sobre su legado. Mientras comunicados oficiales lo tratan como un referente “de larga trayectoria” y socio estratégico de Cuba,3 la prensa crítica local lo presenta como “el ‘virrey’ de Cuba que ayudó a construir el aparato de control del chavismo”, operador clave de la penetración cubana en inteligencia, sistemas de identificación, telecomunicaciones y vigilancia política.7
Entre héroe revolucionario y engranaje del terror de Estado, Ramiro Valdés muere sin reconciliar esas dos versiones de su historia. Esa batalla, a juzgar por las reacciones, apenas comienza.