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Juni 30, 2026
Irán anuncia y luego desmiente el cierre del Estrecho de Ormuz
Irán anunció el cierre total del Estrecho de Ormuz como respuesta al incumplimiento de un memorando de paz por parte de EE. UU. y a la agresión israelí en Líbano. Sin embargo, posteriormente, el portavoz de la Cancillería iraní desmintió la noticia, asegurando que el tránsito comercial continuaba y que el estrecho permanecía abierto.
Irán cerró el Estrecho de Ormuz… y a la vez no lo cerró. En menos de 24 horas, el paso clave para el petróleo mundial quedó atrapado entre comunicados militares, aclaratorias diplomáticas y lecturas opuestas de Teherán y Washington.
El relato duro: cierre como “primer paso” de represalia
Desde el ala militar iraní, el mensaje fue inequívoco: el estrecho se cierra como castigo a EE. UU. y a Israel. El Cuartel General Central Khatam al-Anbiya anunció el “cierre del estrecho de Ormuz” por el “incumplimiento” de Washington al memorando de paz y las “violaciones” israelíes al cese al fuego en el sur del Líbano.1 La medida fue presentada como el “primer paso” de una respuesta escalonada si continúan las agresiones.2
Medios alineados con el gobierno repitieron la línea oficial: Irán “anuncia cierre del Estrecho de Ormuz” como advertencia estratégica frente a la “relentless armed aggression” israelí en el Líbano y la “flagrant violation” estadounidense del memorando.3 La oposición, por su parte, habló del “régimen iraní” y subrayó que el cierre llega tras un acuerdo provisional para terminar la guerra y reabrir el paso, ahora revertido por Teherán.4
La contraofensiva diplomática: “el estrecho sigue abierto”
En contraste, la Cancillería iraní intentó bajar la temperatura: el portavoz Esmaeil Baghaei desmintió “versiones sobre el cierre” y recalcó que “el estrecho de Ormuz continúa abierto” y que las fuerzas iraníes han asegurado el tránsito comercial bajo el memorando con EE. UU.5
Washington: abierto, sin peajes (salvo que los cobre EE. UU.)
Desde la vereda estadounidense, el mensaje también fue de normalidad. El vicepresidente J.D. Vance aseguró que “la prioridad […] era reabrir la vía marítima y que ‘eso ya ha ocurrido’”.2 Trump remató que “no habrá peajes” en Ormuz durante los 60 días de alto el fuego “ni tampoco después”, salvo si los impone Estados Unidos como cobro por sus “servicios de ‘ángel de la guarda’”.6
Balance: disuasión, confusión y riesgo global
En el papel, el estrecho está a la vez cerrado (para presionar a EE. UU. e Israel) y abierto (para tranquilizar a mercados y socios). La coreografía deja una señal clara: Ormuz se ha convertido en el interruptor simbólico de una paz frágil, que puede apagarse con un comunicado… o encenderse con una rueda de prensa.