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Juni 30, 2026

EE. UU. modifica licencias para operaciones petroleras y mineras en Venezuela

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. emitió y actualizó un paquete de siete licencias generales que flexibilizan las restricciones para operaciones en los sectores petrolero, gasífero y minero de Venezuela. Las nuevas medidas permiten ciertas transacciones y exportaciones bajo condiciones específicas, manteniendo la supervisión estadounidense sobre los recursos.

Washington abre la llave del petróleo y la minería en Venezuela, pero se queda con la mano en la válvula: más negocios, sí; soberanía y control del dinero, en duda.

Qué cambió

OFAC actualizó y reemplazó siete licencias generales que reordenan el mapa de operaciones petroleras, gasíferas y mineras vinculadas con Venezuela, ampliando y actualizando autorizaciones previas emitidas entre febrero y marzo de 2026. El nuevo paquete crea una arquitectura regulatoria que abarca petróleo, gas, electricidad, minería y logística, bajo condiciones “estrictamente definidas por Washington”.

Lectura chavista: alivio con letra pequeña

Medios alineados con el Gobierno hablan de que “OFAC alivia sanciones contra Venezuela en hidrocarburos, energía y minería”, destacando que se amplía el espacio para empresas de EE. UU. y de terceros países. Subrayan que las licencias para hidrocarburos y electricidad implican una “transición fundamental”, pues se prohíbe crear nuevas empresas mixtas y se empuja hacia compañías totalmente privadas amparadas en reformas legales internas.

En minería, Washington permite exportar, comprar y refinar minerales venezolanos —incluido el oro—, pero veta la exploración y extracción directa en el territorio nacional. El mensaje oficialista: flexibilización económica sin renunciar del todo al marco sancionatorio.

Lectura opositora: negocios sí, sanciones también

Desde medios críticos se recalca que “EEUU modifica siete licencias generales para Venezuela relacionadas con petróleo y minería” para dar seguridad jurídica a inversores, pero sin levantar el régimen de sanciones. Se enfatiza que las licencias son carriles específicos: autorizan exportación y comercialización de crudo, diluyentes, tecnología y servicios, pero con contratos regidos por leyes estadounidenses y disputas en foros como EE. UU., Reino Unido, Francia o Singapur.

Además, los pagos al Estado venezolano deben canalizarse a cuentas controladas por el Tesoro estadounidense, blindando la supervisión sobre los ingresos. Para la oposición, el mensaje es claro: hay más negocio, pero el árbitro, la cancha y la caja registradora siguen estando en Washington.

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