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Fermentar un país
Mucho antes de que Venezuela se pensara a sí misma desde el petróleo, ya había encontrado una forma de dialogar con el mundo: el cacao. Desde el siglo XVII, sus puertos enviaban granos hacia Europa con un prestigio que hoy cuesta imaginar. El “cacao de Caracas” era sinónimo de calidad, de lujo, de una materia prima que no se explicaba, se reconocía.

TL;DR
- El cacao venezolano tiene una historia que se remonta al siglo XVII, siendo exportado a Europa con gran prestigio.
- El "cacao de Caracas" era sinónimo de calidad y lujo.
- El cacao es presentado no como un producto, sino como un lenguaje y una condición cultural.
- Venezuela cultiva diversas variedades de cacao, incluyendo el criollo (fino), el forastero (resistente) y el trinitario (síntesis).
- El proceso de fermentación del cacao exige paciencia, cuidado y conocimiento transmitido generacionalmente, contrastando con la lógica de la inmediatez.
- María Fernanda Di Giacobbe es una figura clave en la reconstrucción del sentido del cacao, creando un espacio para su enseñanza, investigación y preservación.
- Productores, investigadores y artesanos como Iraima Chacón, Rubén Escobar y otros, forman una red silenciosa que sostiene la tradición del cacao venezolano.
- El cacao de Chuao es el único cacao del mundo con Denominación de Origen Controlada, reconocida en el año 2000.
- El cacao ofrece una posibilidad para reconstruir un sentido compartido en un país fragmentado, conectando desde lo que tiene raíces.
- Nombrar el cacao y reconocer su origen es una forma de identidad, similar a reconocer los matices y lugares que dan carácter a las personas.
- La lógica lenta, orgánica y paciente del cultivo del cacao puede ser una posibilidad para pensar el país.