Corto y Picante: “El costo de la sombra” Por José Luis Farías
La crisis eléctrica no es, como quisieran hacernos creer los comunicados oficiales, un mero problema técnico. Es una herida abierta que sangra cada noche en las aceras de Maracaibo, en los pasillos oscuros de Mérida, en los apartamentos sin ventilación de Puerto Ordaz. Es la derrota cotidiana de la vida doméstica: la madre que madruga a cocinar antes de que la luz se ausente, el niño que hace tareas a la luz de un teléfono, el anciano que duerme con el calor pegajoso de la impotencia.
TL;DR
- La crisis eléctrica en Venezuela no es un problema técnico, sino el resultado de la corrupción.
- Se estima que se han desviado más de 15 mil millones de dólares del Sistema Eléctrico Nacional en la última década.
- El dinero desviado debía usarse para renovar subestaciones, líneas de transmisión y comprar transformadores.
- El nuevo Plan de Administración de Carga es simplemente un racionamiento de luz con un nombre nuevo.
- La gente entiende que la luz se fue porque fue robada, no por causas naturales o sanciones.
- La reconstrucción institucional requiere justicia y que los responsables del desfalco respondan por sus actos.