Venezuela: el país del agua… sin agua
Una escena bastante común, abrir el grifo y que salga aire. Ese silbido metálico, seco y burlón es el sonido cotidiano de la tragedia venezolana. En un país bendecido con una red fluvial que es la envidia del continente, donde el Orinoco ruge y el Caroní desborda energía, la población vive condenada a la sequía inducida. Como bien mencioné en mi libro Bienvenidos al futuro, enfrentamos un castigo sistemático derivado de la desidia de quienes, sentados en despachos de poder, olvidaron que administrar es servir y no simplemente ocupar un cargo.

TL;DR
- Venezuela sufre una sequía inducida a pesar de su riqueza hídrica, causada por la desidia y mala gestión estatal.
- La escasez de agua afecta la normalidad, genera angustia constante y dificulta actividades básicas como lavar platos o ir al baño.
- Para los emprendedores, la falta de agua es una sentencia de muerte, elevando costos y matando la competitividad.
- La crisis no es por falta de recursos, sino por una 'sequía de gestión', corrupción y falta de mantenimiento de infraestructura.
- Modelos de gestión fallidos se basaron en populismo y politización, sustituyendo a ingenieros por cuadros políticos.
- Se proponen soluciones como devolver las hidrológicas a regiones y municipios, permitir inversión privada transparente y usar tecnología como plantas desalinizadoras.
- La ausencia de agua se ha convertido en una forma de control y humillación, impidiendo la llegada de un futuro digno.