Si no puedes con el enemigo…
Durante años, la política venezolana se contó a sí misma como una épica de manual. Una narrativa cómoda, casi pedagógica, donde cada actor tenía asignado un rol moral y una justificación histórica. Era, en el fondo, una forma de simplificar la complejidad: reducir el conflicto a una fábula. Pero la realidad —que rara vez respeta los guiones bien intencionados— decidió intervenir.

TL;DR
- La intervención de EE.UU. el 3 de enero demostró un poder directo sobre el régimen venezolano, capturando a Nicolás Maduro y Cilia Flores.
- En lugar de un colapso, el chavismo se reorganizó, con figuras como los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello administrando una nueva normalidad.
- La situación evoluciona hacia una convergencia incómoda entre EE.UU. y el chavismo, donde el poder real y la negociación reemplazan la confrontación ideológica.
- La soberanía venezolana ahora se define por su capacidad de no contradecir equilibrios externos, operando bajo advertencia.
- La oposición venezolana enfrenta la irrelevancia al no poder constituirse en un poder real, expuesto por el vacío de alternativas.
- La política venezolana ha aceptado una regla incómoda: volverse aceptable para el adversario en lugar de derrotarlo.