La democracia invisible
En reciente entrevista acerca de mi precedente columna "¿Cómo y porqué se acabó la república?" expresé a mi consecuente amigo César Miguel Rondón que la reconstrucción sólo podrá darse a partir del afecto. Habrá de cesar, primero y otra vez, la saña cainita que nos anegara desde la caída de la Primera República en 1812; esa que José Antonio Páez quiso resolver, sin alcanzarlo, a partir de 1830; que fue el empeño vital de Rómulo Betancourt a partir de 1959, compartido con los otros parteros de nuestra democracia civil, Rafael Caldera y Jóvito Villalba.

TL;DR
- La reconstrucción nacional requiere un enfoque basado en el afecto.
- Es necesario cesar la "saña cainita" presente desde 1812.
- José Antonio Páez intentó abordar esta división en 1830.
- Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Jóvito Villalba promovieron la democracia civil a partir de 1959.