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Centro de Sostenibilidad y ROSI
La escuela de negocios Stern, de la Universidad de Nueva York (NYU Stern School of Business) se ha consolidado como una de las instituciones más influyentes en el mundo de los negocios y la sostenibilidad. Su cuerpo docente —con figuras destacadas como Aswath Damodaran, un referente mundial en finanzas— y su ubicación en la ciudad de Nueva York, le permiten ofrecer una formación muy conectada con los mercados globales. Sus programas de MBA y pregrado están entre los mejores del país, gracias a un proceso de admisión riguroso y una propuesta académica de alta calidad. Uno de los aspectos que realmente distingue a NYU Stern es su compromiso con el adiestramiento sobre la medición rigurosa del impacto social. La escuela cuenta con el único centro de sostenibilidad en el mundo que utiliza de manera formal y sistemática la métrica llamada Retorno de la inversión en sostenibilidad (ROSI, por sus siglas en ingles) en sus programas de adiestramiento en sostenibilidad. Dicha métrica es una aplicación específica de aquella conocida como SROI o Retorno Social de la Inversión, creada a mediados de la década de 1990. Sobre el SROI escribí para El Nacional dos artículos, entre septiembre y octubre de 2020, los mismos que pueden ubicar aquí y aquí. En esa época yo era el único en Venezuela que enseñaba el SROI en la Maestría en Gerencia Pública del IESA. SROI es una metodología amplia y añeja que se centra en medir el valor social, incluyendo aspectos no financieros, para justificar inversiones sociales y comunitarias. Por otro lado, ROSI es el mismo SROI, pero orientado a iniciativas de sostenibilidad. Ninguna de las dos, ni SROI ni ROSI, se enseñan y se utilizan actualmente en Venezuela, así de atrasados estamos en sostenibilidad. En un contexto donde la sostenibilidad es tan mencionada para múltiples objetivos, pero casi nunca respaldada con datos sólidos, la adopción de ROSI por parte de NYU Stern marca una diferencia importante. Muchos centros de sostenibilidad usan relatos cualitativo-anecdóticos que, aunque bien intencionados, no permiten ni percibir ni evaluar el valor social generado en iniciativas de sostenibilidad. En cambio, NYU Stern opta por una metodología que exige pruebas claras, seguimiento detallado y una visión amplia del impacto social de la sostenibilidad. Un centro de sostenibilidad que utiliza la métrica ROSI en sus programas de adiestramiento, obtiene una ventaja importante al permitir evaluar de forma cuantitativa y cualitativa el impacto social de las iniciativas en sostenibilidad. Una de las principales ventajas de esta métrica es que ofrece una visión completa del valor creado en iniciativas de sostenibilidad. Al calcular el ROSI, cualquier empresa, con y sin fines de lucro, puede identificar y evaluar diferentes aspectos del impacto, como la mejora en la calidad de vida de las comunidades, el fomento de la equidad social y la reducción del daño ambiental. Esta visión amplia fortalece la transparencia y la confianza, elementos esenciales para cualquier institución que quiera hacer una diferencia real. Así y luego de utilizar la métrica, la empresa puede escribir con fundamento que, a modo de ejemplo, para un determinado proyecto en sostenibilidad “por cada dólar invertido, se generan 5 dólares en valor social”. Lo anterior ayuda a tomar decisiones estratégicas basadas en datos concretos. Contar con métricas que reflejan el impacto social permite priorizar proyectos con mayor retorno social, optimizando así el uso de recursos y mejorando la efectividad de las acciones. Las decisiones informadas facilitan un proceso de mejora continua, ajustando las estrategias según los resultados obtenidos. Otra ventaja importante es que ROSI permite atraer y asegurar financiamiento. En un contexto donde financiadores y donantes exigen pruebas claras del impacto social, las instituciones que usan esta métrica tienen una ventaja competitiva. Presentar datos concretos sobre los beneficios sociales generados puede atraer inversiones, permitiendo que la empresa, con y sin fines de lucro, no solo financie sus proyectos, sino que también amplíe su alcance. En cambio, cuando un centro de sostenibilidad no adiestra en la utilización de métricas claras para evaluar el impacto social, la fuerza de su mensaje y su capacidad comercial para vender adiestramiento puede verse limitada. Como decía Peter Drucker, aquello que no se puede medir, difícilmente se puede gestionar; una reflexión que invita a fortalecer los sistemas de evaluación del impacto social más que a cuestionar los esfuerzos existentes. La semana que viene abordaré el caso de una tesis, materializada en una reconocida universidad venezolana, en el tema del reciclaje, mismo que veremos desde dos ópticas: la de los tesistas que fue la financiera y la añadida por mí, la que mide y reporta el valor social creado por la iniciativa de reciclaje con ROSI. Correo: [email protected]

TL;DR
- NYU Stern es una escuela de negocios influyente en negocios y sostenibilidad, destacando por su cuerpo docente y ubicación.
- La escuela utiliza formal y sistemáticamente la métrica Retorno de la Inversión en Sostenibilidad (ROSI).
- ROSI es una aplicación específica del SROI (Retorno Social de la Inversión) para iniciativas de sostenibilidad.
- Venezuela no enseña ni utiliza SROI ni ROSI, mostrando un atraso en sostenibilidad.
- ROSI permite evaluar el impacto social de manera cuantitativa y cualitativa, superando los relatos cualitativos.
- El cálculo de ROSI ayuda a identificar el valor creado, fortalece la transparencia y permite tomar decisiones basadas en datos.
- ROSI facilita la atracción de financiamiento al presentar pruebas concretas del impacto social.
- La ausencia de métricas claras limita la capacidad comercial y el mensaje de los centros de sostenibilidad.