El país donde nadie confía en nadie
Durante casi tres décadas, Venezuela no solo ha perdido libertades. Ha perdido algo más difícil de recuperar: la confianza.

TL;DR
- La desconfianza se ha generalizado en Venezuela, afectando las relaciones entre ciudadanos y Estado, y entre los propios ciudadanos.
- Las instituciones han perdido su función de servicio, priorizando la preservación del poder y el control.
- La Constitución es invocada retóricamente pero vulnerada en la práctica, perdiendo credibilidad.
- La sospecha generalizada cuestiona a cualquier actor, impidiendo la distinción y fomentando la condena automática.
- El poder ha fomentado una mentalidad de "conmigo o contra mí", castigando el disenso y reduciendo la política a confrontación.
- Las redes sociales amplifican la polarización, eliminando matices y exigiendo pureza en un contexto que necesita flexibilidad.
- El gobierno maneja las emociones colectivas y la desesperanza como estrategia para mantener el control.
- Se busca erosionar la esperanza, especialmente aquella surgida en fechas recientes, para neutralizar la posibilidad de un país normal.
- La desconfianza y la falta de esperanza debilitan la capacidad de exigir, organizarse y construir.
- La reconstrucción de la confianza será un proceso lento, incómodo, que requerirá aceptar al otro y recordar la historia de superación del país.