Todo, menos impunidad

Los venezolanos hemos soportado durante demasiados años las consecuencias de un régimen que convirtió la persecución política, el sometimiento institucional y la arbitrariedad en instrumentos para conservar el poder. La tragedia no puede medirse únicamente por el número de muertos, presos políticos o ciudadanos obligados a abandonar el territorio nacional. Sus consecuencias están presentes en las familias desmembradas, en los hijos que crecieron lejos de sus padres, en los profesionales que debieron comenzar nuevamente sus vidas en países desconocidos y en los millones de compatriotas que todavía sobreviven bajo condiciones que jamás imaginaron para sí mismos. Hemos conocido el miedo, la humillación, el desarraigo y la dolorosa experiencia de contemplar desde la distancia el deterioro de nuestra patria. Por eso resulta necesario advertir, ahora que comienzan a discutirse con mayor insistencia las posibilidades de una transición política, que la búsqueda de acuerdos para poner fin a esta desgracia no puede significar el abandono de las responsabilidades por los crímenes cometidos.

Todo, menos impunidad

TL;DR

  • La transición política venezolana no debe sacrificar la justicia por acuerdos convenientes.
  • Es imperativo reorganizar el Poder Judicial, preservar la memoria y perseguir judicialmente a los responsables de crímenes graves.
  • La justicia debe extenderse más allá de las fronteras nacionales, utilizando mecanismos de cooperación internacional.
  • La memoria de las víctimas y sus familias es fundamental para evitar la impunidad y reconstruir la nación.
  • La reconciliación nacional no debe basarse en el olvido, sino en el esclarecimiento de los hechos y la aplicación de la justicia.