Rectificar como un dilema
La frase “Solo los tontos no cambian de opinión” se atribuye erróneamente a un político venezolano fallecido, y esto es un error histórico. La expresión es un dicho popular francés (“Seuls les imbéciles ne changent pas d'avis”) que se usa para describir a aquellos que se niegan a cambiar de opinión porque temen ser vistos como traidores a sus principios o, peor aún, a sus propias acciones. Es lamentable que, en nuestra cultura política, cambiar de opinión no se vea como algo positivo, sino todo lo contrario: algo condenable y deshonroso.

TL;DR
- La frase "Solo los tontos no cambian de opinión" es popular francesa, no de un político venezolano.
- Cambiar de opinión no debe ser visto como algo condenable o deshonroso en la cultura política.
- Rectificar, reparar o modificar posturas ante nuevos escenarios es un proceso natural y necesario.
- Se deben tomar en cuenta los esfuerzos de figuras políticas por reconocer errores pasados.
- Es importante no condenar a priori a quienes buscan enmendar un sistema deteriorado o modificar posiciones.
- La rectificación de mecanismos de gestión gubernamental es crucial ante presiones externas.