La universidad venezolana no tiene un problema universitario

El análisis de las políticas públicas del sistema de educación superior venezolano que hemos realizado en este espacio ha estado situado, con razón dentro de los límites del propio sector: el financiamiento universitario, la autonomía institucional, los salarios docentes, la infraestructura, la matrícula, la calidad académica. Esta columna ha recorrido ese territorio con detalle en las entregas anteriores. En esta oportunidad el enfoque se sitúa deliberadamente fuera de ese marco, porque Venezuela tiene un problema de Estado que precede y determina todos los problemas del país, incluido obviamente el sector universitarios. Es precisamente allí, en ese territorio más amplio y más incómodo, donde se libra hoy la batalla central de los gremios de profesores, trabajadores y jubilados del sector universitario venezolano.

La universidad venezolana no tiene un problema universitario

TL;DR

  • La crisis universitaria venezolana no es un problema sectorial, sino la consecuencia de un problema de Estado mayor.
  • La falta de legitimidad democrática del gobierno y la inoperancia del Poder Judicial impiden garantizar la autonomía y los derechos laborales universitarios.
  • Las causas de la destrucción universitaria incluyen el asfixia financiera desde 2005, la corrupción institucional (con casos como el de Hugbel Roa) y la opacidad deliberada en la información pública desde 2015.
  • El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) es señalado por su papel en la anulación de la Asamblea Nacional opositora, la validación de resultados electorales cuestionados y la dilación en responder amparos constitucionales sobre salarios dignos.
  • La comunidad universitaria percibe la designación de Ana María Sanjuán como una estrategia de contención del gobierno, y exige acciones como la publicación de estadísticas, planes salariales y la garantía de elecciones universitarias libres para demostrar voluntad de cambio.
  • La universidad venezolana, históricamente contestataria, continuará protestando, incluyendo paros, hasta que se aborden las causas estructurales de su destrucción y se presenten planes verificables para su reconstrucción.