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Por primera vez en la historia, la NASA logró alterar la órbita de un asteroide y demostró que la defensa planetaria es posible
La Tierra recibe constantemente material procedente del espacio. Cada día llegan a la atmósfera toneladas de polvo cósmico y pequeñas partículas, y cada cierto tiempo fragmentos algo mayores alcanzan el planeta. En la mayoría de los casos se desintegran sin consecuencias, pero la historia geológica demuestra que impactos más grandes han ocurrido y pueden volver a ocurrir. Por eso, desde hace décadas, científicos y agencias espaciales trabajan en una pregunta clave: qué hacer si algún día se detecta un asteroide con riesgo real de colisión.
hace 5 meses










