Fragmentación de las transmisiones deportivas castigan la billetera del aficionado
Para mi viejo era fácil. Encender el televisor, sintonizar el canal de deportes o de señal abierta que transmitiera el partido, la pelea, la carrera del día, el turno de Vitico Davalillo. O reunirse con los amigos en la tasca de siempre, que allí se podía ver todo el Mundial y tomar unas cervezas. Ritual sencillo, básico, tatuado en la memoria de generaciones de aficionados al deporte. Hoy tendría que pagar varias suscripciones a plataformas o cadenas de televisión de pago y, aun así, no me bastaría para ver toda la temporada de un solo deporte.