Government-aligned
FIFA: racista
Nunca antes la organización de un Mundial había sido más asquerosa, más escandalosa y más despreciable que esta. Empezando por la ceremonia de apertura, que fue un completo desastre. Un asunto insípido, soso y sin color, desprovisto de cualquier mensaje, de cualquier sustancia, marcado por una estupidez supina. Y una vez más, queda claro que dondequiera que los americanos metan sus sucias manos, las cosas salen mal. Es obvio que Trump y sus secuaces tienen las manos metidas ahí. No porque la FIFA sea un ángel. Sabemos que es una superpotencia, que ejerce presión sobre cualquier país deseoso de participar, porque es el mayor circo del mundo, donde pobres almas pagan entre 60 y 10.000 dólares para ver un partido. La entrada media cuesta 360 dólares, que son dos semanas de sueldo para un trabajador mexicano; y solo pagan por ver a millonarios pateando pelotas.
hace 2 meses











