Trump, Rubio, María Corina y Delcy
En las últimas semanas, el mundo ha asistido a un acontecimiento histórico que pocos se atrevían a imaginar hace apenas un año: la captura de Nicolás Maduro. El régimen que inició Hugo Chávez y que Maduro perfeccionó en su degradación hasta convertirlo en una tiranía comunista aberrante ha llegado, al fin, a su fin más ignominioso. Veinticinco años de destrucción sistemática, de expropiaciones, de represión feroz, de hambre inducida y de éxodo masivo han sido sellados con la detención del hombre que representaba la cara más grotesca de ese proyecto totalitario. Y quien ha hecho posible este desenlace no es otro que Donald Trump. Su determinación, su visión estratégica y su negativa a seguir tolerando narcoestados en el hemisferio han sido la clave. Trump no solo devolvió esperanza a millones de venezolanos; devolvió dignidad a una nación que había sido humillada hasta lo indecible.