Inquietud en alta mar
Parece una historia de piratas caribeños, aunque en otra dimensión. Lo sagrado pierde su valor cuando la piratería le da otro. Saqueo, secuestro. En Ormuz, el paso por el estrecho del petróleo, el oro negro, la mierda del diablo —esto último en su sentido escatológico— viola todos los derechos, incluso los del Santo Sepulcro. Una ficción veraz de medios transnacionales, mientras la historia de pesadilla del archivo Epstein deriva en una odisea tormentosa. Ciegos, entonces, estamos todos. No hay apelaciones ni excepciones. Más allá del horizonte al avanzar a todo vapor, encontrarás la caricia de la ambición. Un Edén jamás visto. En los cómics de piratas, el quid pro quo de su narrativa era con las mujeres en todas las escenas de supuestas posesiones de otras naciones o regiones. Cuando los piratas asaltaban, terminaban violándolas. Era un precepto que no hubiera imágenes de niños.