La extrema derecha y el supremacismo
Para mantener el poder a través de la dominación, las élites necesitan manipular. La manipulación, comenzando por el discurso, es un abuso de poder, reproducido tanto oral como escrito. Es una acción intencional en la que se inculcan creencias falsas, como la idea de que un grupo merece más privilegios que otros, como forma de control que las élites ejercen sobre las masas. Una práctica social centrada en la discriminación que normaliza la desigualdad es el racismo, basado en ideas, creencias, juicios y valores que naturalizan, o normalizan, el supremacismo. Según Teun van Dijk, los grupos dominantes se entienden como las élites políticas, corporativas, mediáticas y educativas que controlan las decisiones de las minorías y, en particular, de los inmigrantes: entrada, empleo, salud y vivienda. Lo hacen a través de reportajes, artículos, películas y series de televisión.