«Los de siempre»
El 13 de mayo de 2001 estaban convocadas elecciones autonómicas en el País Vasco. Jaime Mayor Oreja, entonces ministro del Interior, y Nicolás Redondo concurrían a ellas en una especie de coalición de facto con el objetivo de sacar a Ibarretxe del poder y asfixiar a ETA con todos los recursos que el nacionalismo nunca había empleado. El domingo 6, la banda decidió entrar en campaña a su sangrienta manera. Y como Euskadi era un territorio blindado por un despliegue policial sin precedentes, escogió Zaragoza para hacerse oír con el eco siniestro de la tragedia. Mikel Carrera, alias "Ata", esperó al senador de PP Manuel Giménez Abad cuando iba con su hijo adolescente a ver un partido de Liga en la Romareda. Se le acercó por detrás, le disparó dos tiros en la espalda y una vez en el suelo lo remató con otro en la cabeza. El chaval le pudo ver la cara y su testimonio resultaría determinante en los treinta años de condena que con el voto en contra del juez De Prada le impuso la Audiencia.