Tres fases
El pueblo de nuestra nación exige respuestas, directrices políticas y expresa sus dudas e incluso su desagrado ante situaciones específicas, como la reciente operación de evacuación de Estados Unidos. ¿Cómo podemos ser socios y amigos de un país que acaba de invadir militarmente la capital de la nación y secuestrar al presidente Nicolás Maduro y a la representante Cilia Flores? Sin mencionar los asesinatos que se han cometido. La avalancha de desinformación y propaganda claramente maliciosa de Trump y su equipo, que se regodean de lo fantástico que lo está haciendo el gobierno interino, tiene el perverso objetivo de sembrar sospechas y dividir a las fuerzas patrióticas. Acostumbrados como estamos a que Chávez explicara el panorama político y marcara el rumbo cada domingo, y a que Maduro hiciera lo propio en su programa, es comprensible que surja este sentimiento de ausencia, ante un estilo de liderazgo más pragmático que demuestra la continuidad del proyecto bolivariano. Esto es evidente en la entrega de viviendas, el esfuerzo por fortalecer los ingresos de los trabajadores, los logros económicos de productividad y diversificación económica, las exigencias de eliminación de sanciones y la denuncia de la ferocidad del bloqueo. En otras palabras, ni el discurso ni los objetivos han cambiado ante la imposición imperial. La presidenta Delcy Rodríguez ha afirmado consistentemente que trabaja por construir una relación de respeto y soberanía con los Estados Unidos.