Pajarear para sanar
Por Ambiente: situación y retos En el Bosque de Niebla, a las afueras de Cali, un grupo camina en silencio para escuchar lo que, para muchos, se ha vuelto una receta contra la ansiedad: el canto de las aves. Un reportaje reciente de EL PAÍS cuenta cómo la observación de pájaros —el “pajareo”— empieza a consolidarse como terapia física y mental y, al mismo tiempo, como rubro económico en un país megadiverso. Esa historia, narrada desde Colombia, sirve como espejo para dos realidades conectadas por migraciones, cultura y clima: España y Venezuela. La primera ha profesionalizado el turismo de naturaleza con ferias, redes y estándares; la segunda conserva una de las avifaunas más ricas del planeta, pero enfrenta obstáculos duros (servicios, seguridad, financiamiento, institucionalidad ambiental). La pregunta útil no es “quién está mejor”, sino: ¿cómo convertir biodiversidad en bienestar sin destruirla?