Una chispa en la tormenta En el mundo del marketing, donde la creatividad y la estrategia son el pan nuestro de cada día, a veces olvidamos que las grandes ideas nacen en los momentos más inesperados, a menudo en medio de la adversidad. Así fue como en 2017, en el comité de mercadeo de VenAmCham del mes de febrero, en Caracas convulsa y saturada de noticias desalentadoras, surgió una chispa que hoy ilumina el camino de la industria publicitaria venezolana y proyecta su talento a nivel internacional: CIMA y, con ella, los prestigiosos Premios CIMA.
En el año 2017, el panorama para las marcas y los productos en Venezuela era, para decirlo suavemente, un desafío monumental. El desánimo se palpaba en el ambiente y la apatía amenazaba con sofocar la innovación. Fue en este contexto de incertidumbre donde decidí que era hora de encender una chispa. Mi idea era simple, pero poderosa: crear un congreso que reuniera a los mejores mentores del país en el área del mercadeo y la publicidad. El objetivo era claro: reactivar la industria y el gremio, inyectando una dosis de optimismo y conocimiento práctico.
Desde su posición como miembro de la junta directiva de la Federación de Venezolana de la Actividad Publicitaria (Fevap), solicité el aval para esta iniciativa. La respuesta fue un rotundo "sí", un respaldo que sentó las bases para lo que se convertiría en un movimiento transformador. Así nació CIMA, un congreso diseñado para ser un faro de conocimiento y motivación.
Sin embargo, mi visión no se detuvo ahí. Pronto se hizo evidente que, si bien el congreso era un gran paso, faltaba un componente crucial: el reconocimiento. La apatía que se intentaba combatir también se reflejaba en la falta de espacios que celebraran los logros y el talento. Fue entonces cuando la idea evolucionó. Si el gremio necesitaba ser reactivado, también necesitaba ser premiado y honrado. Así, CIMA evolucionó, dando paso a los Premios CIMA.
La acogida de los Premios CIMA por parte de la industria fue inmediata y avasalladora. Lo que comenzó como un escape necesario se convirtió rápidamente en el evento más reconocido del sector de la publicidad y el mercadeo en Venezuela, que a su vez hizo mover a la competencia, dándole la mano para que volviera a salir. Las marcas y agencias vieron en CIMA una plataforma para demostrar su excelencia, para medir su impacto y para inspirarse mutuamente.
Uno de los pilares del éxito de los Premios CIMA ha sido la conformación de un equipo de jurado de talla internacional. Este no es un detalle menor. Contar con profesionales de renombre, con experiencia y una visión global que otorga credibilidad y prestigio a los premios, elevando el estándar de las postulaciones. Las marcas y agencias venezolanas, sabiendo que sus trabajos serían evaluados por expertos de calibre mundial, se vieron impulsadas a elevar su nivel creativo y estratégico.
Este impulso competitivo ha tenido efectos palpables en la industria. Hemos visto cómo las fechas de lanzamiento de campañas se ajustan estratégicamente para poder participar en los Premios CIMA, donde obtener una estatuilla es lograr un impacto directo en la carrera profesional y en la reputación de las marcas.
Y aquí es donde la conexión con el escenario internacional se vuelve innegable. Ganar un Premio CIMA es un logro nacional y una proyección indiscutible hacia otros mercados. La posibilidad de pasar al *shortlist* del Festival Iberoamericano de la Actividad Publicitaria (FIAP) abre puertas y ventanas a oportunidades globales. Para los equipos de trabajo, significa validar su talento a una escala mayor; para las marcas, representa una vitrina internacional que puede traducirse en nuevas oportunidades de negocio y reconocimiento global.
Tras tres ediciones de los Premios CIMA, el movimiento generado en Venezuela es significativo. Se ha reavivado el espíritu de competencia sana, se ha fomentado la excelencia y se ha demostrado que, incluso en los contextos más desafiantes, la pasión y el talento pueden florecer. Los Premios CIMA se han convertido en un testimonio viviente de que la voluntad de querer es poder.
Este éxito es el resultado de alianzas estratégicas y del trabajo incansable de un equipo eficiente y comprometido, como el de LBM (que ha sido fundamental en la organización y ejecución). Estos elementos combinados son absolutamente indispensables para la reactivación y el crecimiento de cualquier iniciativa y CIMA es un claro ejemplo de ello.
Así que, a partir de marzo comienza el proceso de inscripciones de casos de éxito, de las agencias, las marcas y particulares para que el 7 de julio, en el salón Plaza Real de Hotel Eurobuilding, podamos ver lo mejor del mercadeo creativo de nuestro país que, sin duda, sabemos que es de talla mundial. Sí a despertar a la industria y reactivar positivamente, escuchando y mejorando en cada edición, porque si algo tiene este país es que estamos hechos de madera fina.
Para cerrar quiero dejar esto por aquí: mirando hacia adelante, los Premios CIMA son solo un reconocimiento al trabajo bien hecho, al presente del marketing venezolano y a una promesa para el futuro. Son la demostración de que el talento venezolano tiene el potencial de competir y brillar en cualquier escenario, incluso en el prestigioso festival de Cannes. La historia de CIMA es un recordatorio inspirador de que, con visión, determinación y las alianzas correctas, es posible transformar la adversidad en oportunidad y construir un legado de excelencia.