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ESET advierte que tus chats con IA no son tan privados como parecen
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una infraestructura digital básica para millones de usuarios, que la utilizan para programar, escribir correos electrónicos o resumir documentos técnicos. Sin embargo, la escala masiva de estas herramientas —con ChatGPT alcanzando 900 millones de usuarios semanales— plantea interrogantes sobre el destino de la información compartida en sus campos de texto.

TL;DR
- Las conversaciones con IA no son volátiles y pueden ser almacenadas, no funcionan como un chat privado convencional.
- Los datos compartidos pueden ser utilizados para entrenar futuros modelos de lenguaje o ser revisados por personal humano.
- Existe el riesgo de que la IA reproduzca patrones de información sensible compartida por los usuarios.
- Las credenciales de acceso a plataformas de IA se venden en la dark web, permitiendo el robo de historiales de conversaciones.
- Se recomienda usar herramientas aprobadas por la empresa con controles de privacidad estrictos.
- Es crucial aplicar técnicas de anonimización y configurar opciones de privacidad para deshabilitar el historial y el entrenamiento del modelo.