Vivencias con el poder: indicios bastantes, pruebas insuficientes
En los pasillos de las Salesas —ese teatro donde el poder se somete a examen— hay una escena recurrente: la distancia entre lo que se intuye, lo que se acredita y lo que finalmente puede probarse. Ahí comienza la coartada.

TL;DR
- La responsabilidad penal exige pruebas contundentes y culpabilidad probada, mientras que la política se basa en la confianza y la ejemplaridad.
- La ausencia de condena penal no implica inexistencia de responsabilidad política; indicios sólidos pueden erosionar la confianza pública.
- Utilizar la presunción de inocencia penal como escudo ante las exigencias políticas confunde planos distintos y diluye responsabilidades.
- Un sistema democrático debe admitir responsabilidad política sin culpabilidad penal, y no considerar la absolución como un certificado de honorabilidad.