Venezuela: entre la iguana y el sol
Venezuela es hoy el único país del mundo donde las leyes de la física han sido sustituidas por el realismo mágico de una dictadura inepta. En el teatro de lo absurdo que dirige el régimen, la culpa de que millones de hogares venezolanos permanezcan en penumbra no la tiene el robo descarado, sino el ecosistema. Hemos pasado de la «iguana saboteadora» al «sol castigador».

TL;DR
- El régimen venezolano culpa al sol y a las iguanas por los apagones, desviando la atención del robo y la incompetencia en el sector eléctrico.
- La crisis eléctrica ha causado tragedias: enfermos sin oxígeno, comerciantes arruinados y familias sufriendo por el calor y la desidia.
- La corrupción ha llevado a la destrucción del sistema eléctrico, reemplazando ingenieros por militares y malgastando miles de millones de dólares en equipos de mala calidad y plantas abandonadas.
- Durante la etapa democrática (hasta 1998), se invirtieron millones de dólares en un sistema eléctrico avanzado y bien mantenido, posicionando a Venezuela como líder en electrificación en América.
- En contraste, en la etapa de Chávez y Maduro, se destinaron grandes sumas de dinero a proyectos eléctricos que terminaron en corrupción y obras inconclusas o abandonadas.
- Venezuela, a pesar de tener grandes reservas energéticas, sufre de apagones constantes debido a la falta de mantenimiento y la politización del sistema eléctrico.
- La recuperación del país y su economía depende de la solución de la crisis eléctrica, lo que requiere inversiones en energías renovables, finalización de represas y recuperación de talento técnico.
- Se propone una política de tarifas justa, uso eficiente de la energía y depuración de nóminas para reconstruir el sistema eléctrico y, con ello, la república.