Los enredos políticos de la transición
El pasado 18 de abril, mientras María Corina Machado se reunía en la Puerta del Sol de Madrid con miles de compatriotas emigrados, el presidente del gobierno de España, a quien ella declinó visitar, recibía en Barcelona a algunos mandatarios “progresistas” de América Latina. Porque está en juego pieza importante en el tablero de las relaciones internacionales de este tiempo: Venezuela. Todos quieren evitar que el país sea un “protectorado” de Estados Unidos, cuyo gobernante –¡curiosamente!– escogió como sucesora del “usurpador” (a quien ordenó “extraer”) a la que era su “vicepresidente (¿o cómplice?) ejecutiva” y miembro destacadísimo del “progresismo”. ¿Realismo mágico?

TL;DR
- La elección de Delcy Rodríguez como sucesora de Nicolás Maduro ha provocado serias discrepancias en la "izquierda" latinoamericana.
- Estados Unidos ha obtenido importantes ventajas en Venezuela bajo el nuevo acuerdo, priorizando sus intereses petroleros.
- La situación actual de Venezuela es contraria a su vocación estatal y luchas históricas, y no debe prolongarse.
- La región latinoamericana ha luchado históricamente por la unidad, enfrentando divisiones y ambiciones personales que han impedido concretar proyectos comunes.
- El continente ha desaprovechado oportunidades de desarrollo post-Segunda Guerra Mundial, enfocándose en revoluciones y cambios en lugar de innovación y tecnología.