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Sobre la diáspora
Probablemente no es la hora de preguntarse por el destino futuro de nuestra diáspora, no todavía. Sabemos todos que en esos 8 millones de connacionales en peregrinación, más o menos –vaya usted a saber cuántos son en esta precisa hora–, hay sí una mano de obra y de pensamiento vital para el eventual futuro próspero de este país en ruinas; desde una minoría muy sofisticada al obrero o al labriego o al tránsfuga con escasísima preparación. Como en toda migración cuantiosa.

TL;DR
- La migración venezolana abarca casi tres décadas, lo que ha permitido a muchos establecerse y formar familias en el extranjero.
- Los descendientes de los migrantes ya son ciudadanos de sus nuevos países, como indica el ejemplo de Teodoro Petkoff y Antonio Pasquali.
- La economía venezolana actual, inestable y con salarios bajos, actúa como un repelente para el retorno, no como un imán.
- Las nuevas tecnologías no son una solución mágica ni generalizable para la reintegración o el aprendizaje de la población migrante.
- El autor sugiere que apostar por el regreso masivo de los migrantes es poco probable y poco rentable.