La usurpadora

Había que borrar cualquier vestigio que la vincule con el pasado. El proceso construido para la aclamación de los héroes revolucionarios los arrojó abruptamente del paraíso malhechor para ser consumidos por el fuego del olvido. La pintura se encargaría de esconder sus rostros y consignas hasta que todo parezca nuevo. La inefable Delcy Rodríguez queriendo hacernos creer que ella nació el 3 de enero. Que no tiene relación alguna con lo anterior. Que la reminiscencia se pierda en un laberinto de signos extraños para airearse en las raíces de una amnesia colectiva inducida. Es la manipulación de las masas para ponerlas a pensar lo que ellos quieren; eso lo han aplicado acá desde hace veintisiete años de locura socialista. Su interés es imponer una agenda que responda al libreto que crearon. Quien aplica este recurso lo hace para engañar y tratar de que el pasado ceda. Una manera de buscar que amaine el horror que generaron, queriéndose transformar en la solución del conflicto, siendo ellos los grandes responsables del mismo. Una jugada de supervivencia en medio del naufragio de su proyecto político. Había que hacer desaparecer igualmente al color rojo. Esa tonalidad, siempre vinculada con los procesos revolucionarios, es como un recordatorio de aquello que se quiere ocultar. Y allí lograron algo increíble. Según la teoría del color tradicional (pigmentos, pinturas), el rojo es un color primario al igual que el azul. Al mezclarlos, el rojo no se convierte en azul, ni viceversa; da colores secundarios como el violeta. Bueno, estos hábiles maestros de la intriga han convertido el rojo en azul. La estrategia es copiar todo lo que se asemeje a María Corina Machado. Nótese como en el discurso la encargada trata de imitar a la líder nacional. Hace énfasis en algunas frases que son tradicionalmente utilizados por su contraparte. Las publicaciones apuntan en esa dirección. Es el efecto camaleón, como tendencia inconsciente a imitar posturas, gestos y expresiones faciales de los demás para intentar mejorar su sintonía social. Los expertos hicieron denodados esfuerzos por optimizar el aspecto de Delcy Rodríguez y que este sea del agrado del público venezolano. El mensaje viene mutando en la búsqueda de crear confusiones en la gente. El atuendo siempre tiene que ser de color azul; esta tonalidad transmite serenidad, confianza, seguridad. En contraposición al rojo, que evoca situaciones extremas como la agresividad, encarnando la ira; y que, según los especialistas, es el color que siempre se recuerda, es por ello que lo han execrado de manera casi absoluta para que el pasado no les traiga a sus muertos defenestrados y al reo de Nueva York en el debate colectivo. La línea es no mencionarlos para nada. Por eso han echado a sus colaboradores del gobierno, por imposición norteamericana y conveniencia de ellos. Lo que menos quieren es que los venezolanos la asocien con la desgracia que vive la nación por responsabilidad de quienes siguen gobernando. Quiere ganar tiempo. Esa es la treta perfecta para cruzar el desierto sin cantimplora. La supervivencia en momentos cuando su futuro político tiene finiquito, es la muerte política que se asoma en el cercano horizonte. Sencillamente, no tiene escapatoria. Delcy Rodríguez, corresponsable del asalto nacional, no tiene probabilidades de ganar unas elecciones medianamente legales. Ella personifica al continuismo de este modelo hambreador y corrompido. Aunque se vista de seda, seguirá siendo protagonista de la peor estafa de todos los tiempos.

La usurpadora

TL;DR

  • Intentos de borrar el pasado revolucionario mediante la manipulación y el cambio de símbolos, como la sustitución del color rojo por el azul.
  • Estrategia de imitar a la oposición, específicamente a María Corina Machado, para ganar sintonía social y confundir a la gente.
  • Crítica a Delcy Rodríguez como personificación del continuismo de un modelo corrupto e impopular, sin probabilidades de éxito electoral.
  • Contraste con María Corina Machado, presentada como líder con apoyo masivo y genuino, que lucha por la democracia y el progreso de Venezuela.